Yo te miré despacio y con dulzura, tú me devolviste la mirada y con ella la vida. Mi corazón parecía querer salir de mi pecho para unirse con el tuyo entre el calor de los silencios. Imaginé tomar tu mano suavemente. Entretanto las olas de la playa marcaban el ritmo de nuestra interminable canción de enamorados. Entramos juntos en el mar, de nuevo a la vida, al movimiento de las almas, al fluir de las aguas sobre los cuerpos inundados. Yo buscaba tu mirada de nuevo, ese gesto tuyo que -como estrella fugaz- hacía detenerse infinito el instante. Y llegó, aconteció el soplo de encuentro iluminado. Por unos segundos nos quedamos así para siempre, en medio de la más completa eternidad.
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miércoles, 1 de mayo de 2013
viernes, 1 de junio de 2012
Alma de amante
Eres
la medianoche: la sombra culminante
donde
culmina el sueño, donde el amor culmina.
Miguel Hernández
Todo el dolor contenido fue forjando
el más bello amor. Inexplicable concebir
la herida
como una luz que brilla enamorada,
sanada,
entregada al resplandor de una verdad
eterna.
Todo el amor interior, sentido, me fue
hablando
de mí mismo, de las sombras que me
acechaban
al mirarte, al suspirar la potestad de
tus alturas.
Como un amanecer que canta en la noche de
mis sentidos
-calurosos e incontenibles como el sol más
potente, como
cascadas deseantes- la verdad del amor
fue apareciendo, entre tanto,
calmada, aparcando su pasión del
comienzo, entrelazando silencios.
Una vez morí por tu amor, tú que eres yo,
espejo deseante.
Una vez no fui yo en el amor por ti… y
morí de no amarte
viviendo en el deseo, en el amor ausente,
en la herida
de un alma separada de sí misma.
Hoy te amo como me amo.
Hoy te amo como he amado mis luces y mis
sombras.
De luz y sombra está hecha mi alma de
amante.
De luz a la luz y de sombra a la sombra.
De noche al día buscando entre sueños el
camino mágico del encuentro.
De oscura pasión que se mece en los
abismos sagrados de la luz
está hecha mi alma de amante.
viernes, 27 de enero de 2012
Aporía del inmortal
Quiso hacer
la cuenta de los siglos
que le
quedaban para alcanzar
al fin la
eternidad.
Y en ese
mismo instante
un súbito
silencio le llamó:
era la
muerte.
domingo, 8 de enero de 2012
Juventud robada
Amanecimos
donde nadie pudo encontrarnos,
sacudidos
como algas desvencijadas por la marea.
Quedamos
tirados en la orilla del mundo,
abrasados
por las olas de sus pasiones sin freno.
Nada
somos salvo restos de su banquete, frutos de sus sobras, pequeños sueños rotos
en medio
de paraísos
saqueados.
Nada
queda, la inocencia se ahoga y se consume.
Sólo quienes se atrevan a nacer
de nuevo
conquistarán su presente.
jueves, 6 de octubre de 2011
Entrevista a José Manuel Martínez Sánchez (Programa de radio: "Mimos para el Alma")
Emisión 120 de "Mimos para el Alma"
Entrevista al poeta José Manuel Martínez Sánchez
Conduce: Sinda Miranda
Fecha de Emisión: 5 de octubre de 2011
www.mimosparaelalma.org
sábado, 11 de junio de 2011
Horizonte
Que mi noche sea la noche de tus días,el clamor despierto de la mañana,
la fuente que mana bajo la espuma.
Como la marea que susurra
y en el cenit de cada instante
se espera y vuelve a partir silenciosa,
mi noche ha sido sosiego e impulso,
clima y vacío al tocar tus días
de sol y futuro, de partidas sin rumbo.
Ya es hora de dormir lentamente,
de escuchar lo que yace en lo más hondo:
fuego, aire, voz de pálpito y océano
nombrando la noche sin nombre.
Nada tiene infinito, salvo tus ojos
cuando miran un horizonte a lo lejos,
buscando conquistar la distancia
con un abrazo de lágrimas y esperanzas.
Ya me voy, ya me fui. Acaso esperando llevarte.
lunes, 6 de junio de 2011
Ser despierto
Silencio de espejos,reflejos que pasan como sueños
de lo que creímos ser.
Y yo aquí. Sin saber nada. Pero aquí.
En medio de estos reflejos que se pierden.
No sabiendo. No esperando un regreso.
Te levantas y partes en tu viaje último
hacia un lugar que no existe. Solo tú existes.
Existes y eres la sombra que se esconde,
la sombra que aparece sin dueño,
la sombra que se mece en el sueño
de los que nunca durmieron
y siempre fueron
algo más que un sueño.
martes, 3 de mayo de 2011
Vamos a la noche
Vamos a la noche sin miedo a su silenciodespacio por los horizontes desnudos
en siniestra celda de amor y presagio
Vamos a la noche no llegando
sin ninguna ofrenda ni lágrima enviada
a los cielos lejanos
Vamos donde no viene nadie
al último rincón de una sombra
ausente del dolor y de la muerte
Vamos al espacio detenido
dejando susurros de perfume
por nuestro amoroso camino
Nadie cantará tu paso triunfal
tu esplendor, tu serena certidumbre
Nadie menos tú sabrá que el final
es otro gran comienzo
Vamos a la noche
sin miedo a su silencio
lunes, 18 de abril de 2011
Tablero de aire
jueves, 31 de marzo de 2011
El mar

No hay más segundo que este instante en que abrazamos el viento corriendo por la arena del paraíso, playa de esperanzas, entre sabor a sal y libertad. Somos marineros del cielo, divisando azules reflejos bajo el agua. La vida nos despierta con su sol de gloria. Paraíso de inocencia. Felicidad del momento. Es todo cuanto quiero. Hoy, ahora, hemos visto por vez primera el mar.
lunes, 21 de marzo de 2011
La tarde cualquiera
¿Qué inaugura este silencio
en la tarde cualquiera?
Pide soñar el vacío,
volar en la nada,
sentir vibrante
el eco de un sonido
o la nube pasajera.
Pide ser solamente
la luz definitiva
de un claro encuentro
antes del claro olvido.
Pide ser memoria
en la noche,
luz en la sombra,
aire que amortigüe el vacío
de su grave caída.
Pide ser voz en el silencio
que calle y que vuele
al paso sonoro
de su quietud
constante.
en la tarde cualquiera?
Pide soñar el vacío,
volar en la nada,
sentir vibrante
el eco de un sonido
o la nube pasajera.
Pide ser solamente
la luz definitiva
de un claro encuentro
antes del claro olvido.
Pide ser memoria
en la noche,
luz en la sombra,
aire que amortigüe el vacío
de su grave caída.
Pide ser voz en el silencio
que calle y que vuele
al paso sonoro
de su quietud
constante.
viernes, 11 de marzo de 2011
Los abandonados

Llueve en los rincones del alma.
¡Hay dentro tanta sequedad
esperando el amor!
Heladas gotas de lluvia
riegan el silencio
de las horas que pasan.
El mundo se hace una esponja de llanto.
El cielo gris agita la desolación.
Hoy llueve solo
en las esquinas de los abandonados:
los dejados a su suerte por un mundo
que pasa de largo, preocupado de sí,
de nadie.
Hay un puente en medio de la niebla,
detrás de los rascacielos y el griterío
de los automóviles. Hay un puente
que es la última esperanza.
Un puente hacia el abismo.
Allí van a parar, sin nada en los bolsillos,
entre sed y agonía,
los abandonados.
viernes, 4 de marzo de 2011
Tormenta deseante
El paraíso eran tus labios, curvado continentedonde los astros palpitan descubiertos.
Contorno, calidez de una hondura delimitada
por el ciego caudal de la carne. Presencia desbordada
como un río dominado por la tormenta,
abrazado al aire, a la espuma, al fragor
del abandono del tiempo. Delirio, existencia...
Canto de la luz sobre las aguas del cielo.
viernes, 18 de febrero de 2011
Invierno
La nieve cubría las copas de los árboles.Mis ojos eran llamaradas en la infinita turbulencia del designio.
Un camino blanco sobrevolaba el cuerpo,
un espanto en los pasos abría los senderos,
la fugaz melancolía mezclada de futuro
escapándose de las manos.
Alguien quería ser el todo, la sorpresa,
el contorno de un sueño, urgente deslumbramiento
de un continente inexplorado.
El invierno era mi reposo, mi imposible reposo,
la añoranza de la lumbre con sus rincones oscuros
llenos de misterio.
Alguien quería llegar sin saber a dónde,
luz a luz, duelo a duelo, ofreciendo su todo a la nada.
Pero inminente, la paz fue hallada, sin voz, sin dueño,
desvelada en sí misma como nube cayendo hacia la niebla.
El amor tomó la dirección del cuerpo, herido y agotado,
para devolverle su rostro no nacido, el corazón real que late
más cerca que los audibles latidos. El corazón era la paz,
la noche serena curvándose de nieve, de pureza.
Muy cerca había un niño, en el fondo de la memoria
y del anhelo íntimo, jugando con la nieve, con la blancura luminosa
que como espejo le devolvía su inocencia.
El niño nuevamente saludaba al invierno, descansaba,
tomaba aire y descubría sonriente la belleza del paisaje reencontrado,
allí en la calidez de su hogar eterno, donde jugó
hasta caer dormido bajo la placidez del instante.
Ahora duerme, duerme de nuevo, el niño en su instante,
dejándose soñar, soñándose.
No muy lejos de él, tras la ventana, la nieve sigue cubriendo
las copas de los árboles.
viernes, 4 de febrero de 2011
Elegía para un amor de verano

A veces me pregunto
cómo será sin ti mi poesía.
Jaime Gil de Biedma
Alguna vez lloré al despedir el verano,
al ver cerrar las maletas de nuestra juventud
con arena y sal todavía entre las manos.
Tu cuerpo se alejaba con el sol
y mis ojos se clavaban en las nubes.
Mis ojos eran nubes alejándose, bajo un sol
inmensamente quieto, inmensamente inalcanzable.
Busqué tus mejillas, la costa de tus labios,
tu mirada furtiva jugando a dar caza a mi deseo.
Busqué y busqué aquello que dejamos a medias,
cuando septiembre nos sorprendió y la vida
aguardaba a examinarnos de nuevo, seriamente,
sin ofrecer un solo día más a un sueño ya desmembrado.
La vida nos arrasó con la marea de septiembre,
con el frío recién nacido de los deberes y el desencanto.
Mi paso por tu playa ya es visión desterrada.
Dos jóvenes se amaron y ahora sólo se recuerdan
en cartas medio sordas que apenas alcanzan
tanta distancia. Cartas que sólo recogen
los gritos de la nada.
sábado, 22 de enero de 2011
Sombra evidente

Hay días que se tornan años, alargando las horas sin fin.
Con el paso del tiempo esos días se agrietan de cansancioy traen espasmo al alma afligida. Es preciso no olvidar
que son pocos esos días, que la suerte a menudo sorprende
y que hay un resquicio de aire por donde pasar los segundos
antes que un lamento los reprenda. Qué afán tan ilusorio
el querer llegar a un punto y no ser más que una sombra evidente.
Mañana otra muerte nos golpeará en el pecho, una que
no es nuestra, pero que tajante advierte que existe la muerte.
Ya he olvidado mirar en el espejo a este hombre
que viene y va a cualquier parte, perdido de sí,
en un océano que gira con la Tierra y que se vuelca
sobre el universo, mojando apenas un vacío insondable.
domingo, 9 de enero de 2011
Nube de silencio

Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
Gerardo Diego
IY por tu cielo las nubes
cayendo sobre el agua,
enamoradas de sus soles,
evaporadas en la tierra.
Neblina del día, almas
de la noche fría...
Un precipicio bajo el cielo
es el enigma del sueño.
Caerse, no volver.
Volver a soñar.
Una escalera hacia la nube,
un ascenso hacia la tierra
que la mantenga quieta.
Una espera.
Una esperanza.
Una fe verdadera contra la niebla.
II
Ascensión, alejamiento, conquista irremediable
de un instante en que quedar, despojados de la niebla.
Un cielo, una nube, una flor primera.
Mi alma plantada sobre la tierra, mi semilla, mi sueño,
mi luz cierta. Un fugaz encuentro fundando lo eterno.
Y sobre él las nubes abiertas, el ritmo y las raíces en penumbra,
creciendo, atisbando, abismando en su centro el vuelo constante,
el vuelo quedando y la flor, naciendo. El rostro latiendo
y su color, floreciendo. Mis ojos son tus brotes de sendero,
la arquitectura de tu vuelo, el ornamento de tu espacio fértil.
El ventanal de mis manos la armonía de tu vientre,
el calor de los cielos la oquedad de tus labios abismales.
Mis labios son dos rocas de lamento, un peso sobre otro
sosteniendo el silencio, lo cerrado, la llanura ausente de tus besos.
Algo se abre en el sueño cuando estás lejos.
Una flor o una boca sin lamento,
una caricia que se ofrece a dar su aliento.
Algo se expande en la llanura cuando vencen tus cimientos.
Es el deseo, lo sé. Lo llamé sueño, lo llamé nube, lo llamé cielo.
Algo queda en el aire. Es tu silencio.
Tu no llegar se ha ido. Lento, apresurándose despacio
como la nieve del invierno, yendo hacia su agua y hacia una nada
que todo lo deja igual, sin argumento. Mi voz es tu ausencia encendida
y mi callar tu palabra, penumbra, plegaria de amor y de silencio.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Amor sin fin
Te amé hasta cualquier fin.
Amor sin fin, vacilación del instanteen que se rompe la palabra
y todo brota y todo es del silencio.
Amor posible, que se desnuda
frío y cumplido, déjame empezarte
sin principio y acabarte sin final,
déjame amarte, solamente,
en lo que eres y no eres, sin tiempo,
sin olvido, sin vuelta atrás ni adelante.
Deja que este instante sea lo único que nos quede
cuando solo nos quede este instante. Deja que seamos
sin ser, lo que somos, es decir, el todo y nada más
ni nada menos, ni nada acaso. Solamente tú y yo,
escondidos en el bosque anaranjado del otoño,
en medio de los arcos verdes de las ramas
y de las hojas que acolchan nuestros pasos.
En medio de todo y de nada quedaremos,
como el viento y los silencios, como la noche
y sus estrellas bajo el rumor de los grillos insomnes.
Todo será lugar repentino del amor, recogimiento.
Todo será lo que nunca dejó de ser, lo informe.
Entonces sabrás que aquel encuentro cierto, excelso,
vivo como ascuas o como beso, no fue de este mundo,
no fue de nadie. Sólo del amor y del silencio amante.
domingo, 12 de diciembre de 2010
A ti, que siempre eres

Somos dos cuerpos no hechos de tiempo
que se abrazan ajenos al pasar,absortos en su mundo
de entregada devoción.
Mundo evidente, de ágiles susurros
y de ropajes tenues, desatados, sinceros,
donde beben nuestros cuerpos
el néctar de su gozo,
el circundante hábito de esconderse
y reencontrarse en juego amante,
en sigiloso ofrecimiento de amor.
Toma mi dicha, esperanza abierta
de los días, recorrido de la piel
y sol de estancia infinita, musgo
que cubre placeres, recónditos
huecos de deseo, querencias
múltiples de lo interno y venidero.
Toma mi dicha, esta exhalación de gozo.
En el amor, sólo en el amor,
te encuentro y te conozco.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Balada del amor triunfante
Me dejé en ti la vida enterasombra de mis ruinas y herida de mis luces
caminé por tus susurros
como el viento por el agua
sin tocarte, sin tenerte
pero viéndote pasar
Caminé contigo y sin ti
en tu voz que olvidabas
y yo recordaba en soledad
haciéndote inmortal
Caminé contigo, amor,
olvidándome a mí mismo,
siendo en ti, muriendo en ti,
callando en ti
La palabra no alcanza
este canto silencioso
del alma
La muerte quiere llegar
pero se olvida
porque también te ama
Me dejé en ti la vida entera
y aún no muero, no,
de amor no muero
porque de amor
no hay muerte
que nos mate
La vida es de los amantes
La muerte no es de nadie
Te quise una vida entera
y aún te amo, porque de amor
no se muere, aunque nos maten.
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