viernes, 4 de febrero de 2011

Elegía para un amor de verano


A veces me pregunto
cómo será sin ti mi poesía.
Jaime Gil de Biedma

Alguna vez lloré al despedir el verano,
al ver cerrar las maletas de nuestra juventud
con arena y sal todavía entre las manos.
Tu cuerpo se alejaba con el sol
y mis ojos se clavaban en las nubes.
Mis ojos eran nubes alejándose, bajo un sol
inmensamente quieto, inmensamente inalcanzable.

Busqué tus mejillas, la costa de tus labios,
tu mirada furtiva jugando a dar caza a mi deseo.
Busqué y busqué aquello que dejamos a medias,
cuando septiembre nos sorprendió y la vida
aguardaba a examinarnos de nuevo, seriamente,
sin ofrecer un solo día más a un sueño ya desmembrado.

La vida nos arrasó con la marea de septiembre,
con el frío recién nacido de los deberes y el desencanto.
Mi paso por tu playa ya es visión desterrada.

Dos jóvenes se amaron y ahora sólo se recuerdan
en cartas medio sordas que apenas alcanzan
tanta distancia. Cartas que sólo recogen
los gritos de la nada.

1 comentario:

Oréadas dijo...

El amor de verano perece a golpe del romper de las olas.
Un placer tu espacio
Un saludo.

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