miércoles, 5 de abril de 2006

Memento





Cuando recuerde que te he amado, cuando
sangre mi cuerpo el dolor, cuando el amor venga,
amargo y sin nadie.

Cuando todos los ojos del interminable paraíso
retengan tu apariencia, cuando todas las miradas
sean espacios vacíos que solamente tú podrías llenar.

Cuando vuelva a latir el corazón, este lamento del silencio,
terminando la sangre de poblar paisajes
y tu imagen de morir...

Cuando todo eso suceda te pido, desesperadamente,
que ya no vuelvas a por mí.

4 comentarios:

jorge angel dijo...

Vine a devolverte la gentileza de tu visita, y me encontré con agradables letras, un gusto pasar por acá.

Saludos

Gatopardo dijo...

El poema es de una gran belleza; pero se me cae en la frase "que ya no vuelvas a por mí", que lo concluye casi prosaicamente.
Ya sé que "a por" lo usa Umbral sin pestañear, pero, quizás por eso, sigo aferrada a la norma gramatical que lo prohibe.

Saludos cordiales.

Asmadeus dijo...

Fantástico.

Che-angrod dijo...

La forma de finalizar es una de mis "favoritas", muy buen poema.

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