viernes, 2 de febrero de 2007

Diario de la noche


Este lunes se estrenó en Telemadrid el informativo “Diario de la noche”, dirigido y presentado por el escritor Fernando Sánchez Dragó. Todos los que pudimos ver este espacio nos dimos cuenta de que todavía se pueden hacer informativos plurales, objetivos, de rigor y con calidad. El programa comenzó con una entrevista, la primera tras un largo secuestro de 532 días, a la víctima de ETA José Antonio Ortega Lara. Ésta, ni mucho menos, fue tendenciosa, sino que se dirigió más a los aspectos personales de la vida de Ortega Lara, su experiencia en el zulo, su relación con los secuestradores, la soledad o la angustia de pensar que nunca saldría de allí, aunque, también declaró, como es lógico, después del sufrimiento que padeció, la negativa a negociar, bajo ningún concepto, con los terroristas, algo que él mismo le expresó, nada más salir de su prisión oscura, al Ministro de Interior de aquel momento, Jaime Mayor Oreja.

La información, a menudo, se cuenta subjetivamente, según los intereses particulares del medio, ya lo dijo McLuhan, “el medio es el mensaje”, por lo que un informativo de estas características merece una celebración. Está en la línea de Larry King en la CNN. Un informativo dinámico, donde se citan, además de la información pura y dura, la opinión, la reflexión por parte de analistas expertos, el humor inteligente, la cultura, etc. En resumen, un trabajo periodístico impecable. El martes, en el segundo informativo, Sánchez Dragó volvió a sorprendernos a todos, ofreciéndonos una entrevista, nada más y nada menos, que a un Premio Nobel de Literatura, José Saramago, para hablar, fundamentalmente de su último libro, reservando sólo una pregunta política de carácter general acerca de la continua crispación en España arrastrada desde la Guerra Civil, como el mismo Saramago confesó. En definitiva, diversidad de voces, de puntos de vista e ideologías capaces de convivir en el respeto por la libertad de opinión.

La tarea del periodista nunca ha sido fácil, lo hemos podido ver en la magnífica película “Los gritos del silencio” (Roland Joffé, 1984) o en la actual “Buenas noches y buena suerte” (George Clooney, 2005), por poner dos buenos ejemplos cinematográficos. El periodista da cuenta a la opinión pública de la realidad, de lo que pasa en el mundo. El medio televisivo, donde la imagen es la protagonista, influye enormemente en la opinión pública, pongamos otro ejemplo fílmico, “Network: un mundo implacable” (Sydney Lumet, 1976), donde el presentador de un informativo anuncia en directo su premeditado suicidio, y se produce un caos sensacionalista en el público que queda eclipsado ante una nueva forma de hacer televisión. Sin duda, el sensacionalismo es lo que más vende, los “reality shows” están a la orden del día, no merece la pena poner ejemplos, pues todos, desgraciadamente, conocemos, e incluso, a veces, vemos ese tipo de programas por pura morbosidad y condición de “voyeur”. El género humano es así. No hay más remedio que reconocerlo, aunque, no por ello, animarlo.

Por suerte la prensa, la radio, la televisión, y ahora Internet, nos ofrecen la posibilidad de acceder a la información de calidad, aunque sea en contadísimas ocasiones. Y, como vengo expresando, una de ellas se ha materializado en “Diario de la noche”, y su conductor, Fernando Sánchez Dragó, que como Machado, lleva en sus venas gotas de sangre jacobina, además de viajero y escritor, es un excelente periodista, siempre lo fue, no ha sido ahora, pues lo ha hecho casi todo: “corresponsalías para la RAI y la NHK (Japón), programas culturales, columnismo y suplementos literarios, crónicas de viajes o entrevistas”, etc. No hay que olvidar que una estirpe de magníficos periodistas en su familia, incluido su propio padre, le preceden.

Por eso hemos de celebrar un programa así, un informativo que concluye, como ocurrió la noche del martes, con su presentador recitando un soneto de Lope de Vega y donde el deporte, el sensacionalismo barato, las noticias de patio de vecinas han perdido su trono. Como ha escrito Theodor Adorno “opinión es la posición, siempre acotada en cuanto válida, de una consecuencia subjetiva, restringida en su contenido de verdad”. Ninguna información es puramente objetiva, eso es sencillamente imposible, pero la opinión no es sólo hablar por hablar sino que merece un criterio, talla intelectual y, sobre todo, capacidad razonadora de la que Sánchez Dragó siempre nos ha dado un claro ejemplo de ello tanto en su persona como a través de sus invitados, de tendencias y modos de pensamiento simétricamente opuestos pero necesarios en todo ejercicio dialéctico, así hemos visto pasar por sus programas anteriores a Santiago Carrillo, José María Aznar, Gustavo Bueno, Alfonso Guerra, etc. Por fin el espectador se siente respetado porque se le reserva su capacidad de juicio y no se le condiciona hacia ningún terreno ideológico. Por tanto, le deseo toda la suerte a una de las voces más importantes y necesarias del pensamiento español contemporáneo. Seguro que la tendrá.

2 comentarios:

Kyo dijo...

Todavía no veo a Sánchez Dragó presentando un informativo de autor. ¿ Se enrrolla mucho?
Con el curriculum que tiene en "Negro sobre blanco" y esas intervenciones interminables en "El Loco de la Colina", interpreto de que le habrán cortado un poco a la hora de hablar mucho tiempo. Eso sí, no quita de que sea un buen periodista. Oí en La Ventana de la Ser que cuando le informaron que Yanke dejaba "Diario de la Noche", Dragó estaba en China y le dijo a su compañero: "Me encantaría presentar ese espacio".
Menuda premonición. Por cierto, dice que Yanke intervendrá en el programa más adelante.
Lo más importante, tener un hueco para verlo.

Corleone dijo...

Todo el mundo confunde el sentido de aquello de 'el medio es el mensaje'. El mismo autor tuvo que hacer una nueva edición del libro en el que exponía esa idea, y le incorporó unprólogo-prefacio o lo que sea explicando que pocos lo habían entendido. 'El medio es el mensaje' quiere decir que los condiconamientos del proceso de producción de un mensaje pesan tanto comom para modelar el resultado final. Así, un mensaje en televisión será percibido de manera dsitinta a uno de radio o uno de prensa. Más aún, cada medio comporta una manera de re-construir la realidad y re-producir lo ocurrido que se acaba convieriendo en un mensaje mismo. Más o menos

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