lunes, 25 de agosto de 2008

Samadhi

Siempre quedará el tiempo de lo que no fuimos, de lo que quisimos ser. El tiempo de los días azules en una isla de silencio y sueños reposados, el tiempo de las horas infinitas que hemos ido dejando atrás, como pálidas estaciones de un espacio insólito, aunque tan nuestro como el ahora, como la arena resbalando entre las manos. El tiempo de ayer, que hoy es el equipaje con el que nos encaminamos al mañana, nos ha dejado una huella de emociones sutiles que empañan el cristal a través del cual miramos lo que vamos siendo, agarrados al último paso antes de dar el siguiente, para no perdernos nunca de nosotros mismos.  

No quiero dejar de ser pero sin embargo no deseo el ser que me habita, ni el mundo por el que camino, ni el tiempo que me encadena. No deseo las mañanas del letargo y la angustia, ni el desaliento de no poder tenerte entre mis brazos. No deseo ya más reconocer la incapacidad de hacer realidad un deseo. No deseo ser más un animal de lamentos y bostezos, de tristezas y caminos impuros del alma desolada. No quiero, no deseo, no espero... Solamente he aprendido a dormir, para no volver a la vigilia de los abismos. Solamente he aprendido a dormir sin sueños. 

miércoles, 14 de mayo de 2008

Poesía: belleza y verdad


La poesía es la expresión más sublime del espíritu, el lenguaje poético convierte la realidad en un símbolo abierto de belleza. El ser cobra una identidad semiótica cuyo aliento metafísico profundiza en la total experiencia de la vida, dejando una sombra de verdad inagotable, un misterio sin límites, un eco de sustancias sensibles que embellecen el alma y la ubica en un nuevo escenario: el enigma sonoro de la existencia.


domingo, 20 de abril de 2008

viernes, 29 de febrero de 2008

Amanecer

La voz interior cubre tu conciencia,
eres semilla de luz, espacio libre de vida,
eres el comienzo, la flor perpetua
del amor incondicional, el eco gozoso
que renace en la respiración del instante.

Abierto al suave existir, iluminado,
caminas con pasos entregados al silencio
de la contemplación resplandeciente.

Eres el enigma del sueño que se esparce,
la blanca esperanza de lo divino,
el corazón amante de lo único,
de lo inexplorado, de lo viviente.

Eres la estancia infinita
de tu íntimo y dorado
amanecer.

lunes, 21 de enero de 2008

Devenir

Según va pasando el tiempo uno aprende a hacerse menos preguntas... quedaron tantas sin contestar. Sólo queda la mirada de los días pasados y un presente que se resuelve por sí solo, como si el karma me arrastrase por la marea de este extraño despertar que es la vida, un ir y venir constante hacia alguna parte, una conciencia indecisa que no conoce ninguna respuesta, y se vuelve silente, vacía, desapegada. Todo es una ilusión, un sueño trágico o dulce, o imposible, o seguro, o quién sabe qué. Según van pasando los años uno aprende a hacerse menos preguntas y a dejarse arrastrar, con cierto sosiego y meditada precaución, por la marea del tiempo, que todo lo absorbe.

miércoles, 2 de enero de 2008

De lo invisible del ahora

¿Qué signo destruye el signo oculto del aire,
qué signo de otro signo desvela la sombra de otra sombra?
¡Qué silencio tan dulce recorre tu alma cuando ya nada sabes
y en el no saber te descubres! Aire del ahora que desmaya al tiempo,
versos de espacios en blanco que desarman al espacio, noche sin ojos
que la luz esconde, ojos sin noche que a la luz renacen.

martes, 18 de diciembre de 2007

Juventud

Naces del deseo y desembocas
solamente desembocas,
caes, te vas, enmudeces.
solamente te vas,
como hija del tiempo
solamente enmudeces,
con tu aire instintivo
de belleza. Frágil como la vida,
fuiste fugaz eternidad, juventud.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Desesperanza poética

Haber vivido con el peso de latitudes agonizantes,
haber nacido en un mundo de pérdidas y ansiedades,
ser para nada, un lamento en la noche sola, acaso
un abrazo verdadero que nos redima de tantas puñaladas.
La muerte a cada paso, en la respiración, en el vientre,
en el corazón advertido de entierros familiares, en la suerte
que nos depara la ceniza, la ceniza con su sentido de polvo enamorado.
Haber vivido con la esperanza a cuestas y comprender, lleno de sombras, su pérdida,
el vacío, la desolación del tránsito sin nadie. Sin amigos, sin aliento, sin mañana.

lunes, 22 de octubre de 2007

Réquiem

Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través del sufrimiento. El paso de la vida a la muerte, antes y después, el deseo agonizante del espíritu, las sombras de la conciencia, la imperfección más pura, toda la realidad en evidencia a lomos del escepticismo, el dejar de saber, el no comprender el fenómeno de la vida y la otredad. El silencio, la calma tras la agonía, la búsqueda que halla el letargo que nos arrastra, el rayo de la carne buscando a la carne, las últimas guaridas del hombre embarcado en su destino, el golpe de vida, la ilusión taciturna del romántico que navega por su trascendencia, el surco del corazón en busca del alma.

La distancia del que nada posee ni a nadie, tan sólo a su misterio. El cántico espiritual de la tristeza, la alegría, el dolor… esa búsqueda sublime que nos hace perennes en la impermanencia. El abismo de la vida, cultivado de quimeras y visiones, la pobre esperanza del que espera el olvido eterno. Sueños de abandono, renuncias flacas y despertares imposibles, abrazo, abrazo fraternal de comprensión.

Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través de la desdicha divina del ciclo último, perder el aliento en la emoción plena de la posibilidad. Acertar en el rito de la despedida, aquel que anuncie la elección del corazón fatigado de esperar. Cerrar la puerta, abrir la vida verdadera, la senda intransitable de la esperanza.

Vivir, acechar la respuesta del susurro, despertar, sí, despertar por fin contra la innata pulsión de la supervivencia. Entregar el alma a lo posible, a lo venidero, a lo inescrutable. Quedarse quieto, mudo, insólito ante el nuevo amanecer. No arrastrar las desvencijadas siluetas de un pasado perdido, absorber el futuro en un estado de calma desplegada, resurgir del océano tras el naufragio de la existencia, resurgir amando la naturaleza impropia, la inoportuna necesidad del hambre y la sed. Abandonar el alimento en busca de la verdad del alma.

Salir del samsara una y otra vez, alentando al corazón, el goce de lo humano, la respiración. Perderlo todo, la frágil conciencia, la perpetua consciencia, el árido devenir, la fatal ilusión, el calor. Llegar a la luz última, al frío del camino elegido, el del abandono, la renuncia, el del clamor constante del existir sin existencia.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Llegada

Tempestad del corazón, desolación del sentido: una montaña de luz majestuosa recobra el eco de tu vientre renovado, manantial de vida, hora nueva de los ángeles armónicos del alma. Impresión del pasado y del presente, interrogación del mañana. Saber qué serás y qué no serás cubre las horas que pasan sin ser nada, tan solo premonición asustada del venir.

lunes, 27 de agosto de 2007

Alegoría del Sol (I)

En el principio fue Hiperión. El rayo de luz anterior al Sol, la eternidad misma.
El calor del alma es un influjo que sobreviene del Cielo.
El Cielo existe en el Espíritu. En el aliento.
Todo el dolor crece como el Sol, toda la felicidad es su reflejo, la Luna.
Hiperión todo lo observa. Está ahí para saber.
La felicidad es el conocimiento del Alma.
El dolor es el deseo y la ignorancia. Buda es el camino
que nos aleja del fatum o karma. La idea de querer ser Dios es el infierno del dolor.

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