lunes, 27 de octubre de 2008

Tiempos de crisis y de lecciones históricas


Quizá sea la hora de preguntarse en qué ha fallado nuestra civilización para encontrarnos, a principios del siglo XXI, en un mundo que, haciendo analogía humana, vive su ancianidad críticamente, padeciendo un proceso acelerado de descomposición agónica.

El ritmo vertiginoso del capitalismo ya no puede arrasar más a su paso pues se ha arrasado a sí mismo. De la lucha de clases –prologada por Marx- se pasó a la lucha de individuos, secundando o instrumentalizando la lucha de empresas o de empresarios. Y éstos últimos han sido los gobernantes supremos, portadores del Capital, del orden económico (y por qué no decir político) mundial. Ahora todo parece desequilibrarse, aunque posiblemente todo cambie –como sentenciaba Lampedusa en El Gatopardo- para que todo siga igual. Lo que cambiará para no seguir igual será nuestro medio de actuación y especulación, es decir, nuestro planeta. Últimamente no se habla mucho de esa otra crisis, conocida como ‘cambio climático’, producida, también, por causas humanas.

Y en España ahora se habla –otra vez- de Franco; y necesitan saber si está muerto. A lo mejor el cambio climático actúe primero sobre algunos magistrados y el calor obnubile sus mentes.
Los noticiarios televisivos hacen un cóctel de crisis financieras y paro, malos tratos, violaciones, rencillas marginales, partidos de fútbol, pasarelas de moda y hoteles de lujo con mayordomos virtuales. Algo así como un muestreo de imágenes de composición barroca que me hacen recordar a Quevedo y mirar los desmoronados muros de la patria suya que me recuerda a la mía, pasados los siglos pero no la decadencia que anunciaron sus versos.

Y en el mundo ocurre algo parecido aunque los americanos por fin descubrieron que el partido de Bush solamente les ha traído problemas. Quizá no les importaron las vidas de miles de iraquíes pero sí ver peligrar sus bolsillos cada vez con menos dólares que los salvaguarden y les haga sentirse orgullosos de ser americanos.

Era evidente que las utopías terminaron en las comunas hippies y todos bajaron las cabezas reconociendo que el hombre es un lobo para el hombre y que solamente importa salvarse así mismo a costa de lo que sea, incluyendo, por supuesto, la ética o la moral.

Y ahora recogemos los jóvenes la herencia del sistema que nos lo dio todo en nuestra infancia y adolescencia: comida, educación y confort. Sin embargo esa realidad se nos muestra ahora como un oasis en el desierto al que quizá no sea tan fácil llegar tal vez porque no es más que un espejismo.

El prestigioso pensador -y catedrático de Política Pública de la Universidad George Mason de Virginia- Francis Fukuyama, en su libro ‘La Gran Ruptura’, plantea la siguiente cuestión: “¿Está el capitalismo moderno destinado a socavar su propia clase moral, y por tanto a provocar su propio desmoronamiento?”. Asegura que primero la sociedad tendrá que darse cuenta de su propio deterioro y de que los principios éticos y morales volverán a restablecerse de forma natural. Pero, me pregunto yo, ¿se hará a tiempo o llegará demasiado tarde este proceso de toma moral de conciencia?

El vertiginoso cauce ético de ‘a la felicidad por el dinero’ sigue siendo la máxima del capitalismo. No hay una felicidad interior o espiritual, sino exterior y material. La felicidad capitalista entra por los cinco sentidos, son placeres sensoriales inmediatos. Epicureísmo burgués que no produce ninguna felicidad duradera y auténtica. Pero, en fin, eso es lo que la sociedad quiere, tal vez porque no nos educaron para otra cosa, solamente para mirar los escaparates y comprender que nuestra tarjeta de crédito es la llave que abre las puertas del paraíso del consumo: la llave de la felicidad.

viernes, 17 de octubre de 2008

Poema de la noche oscura

Queda la noche solamente, la noche inmensa y abierta al infinito.

Queda el mundo apagándose, despertando su misterio parpadeante,

Quedan las luces de nadie, lejos, misteriosas, increíbles.

Y yo debajo del mundo, mirando el espacio sin fin que nos convoca

A preguntas eternas sin respuesta. A poesía, sólo poesía… ensoñaciones taciturnas

Del loco artesano de la materia caótica, del suceso sin lógica ni causa, cuyo efecto

Sobrecoge y dispara frío interior, dubitativa estancia en el hogar del sueño callado.

Me urge mirar adentro, tiemblo bajo las estrellas del vasto océano que me envuelve,

Y busco un aire de claridad, no certezas ni confusiones,

Sólo claridad, para reconocerme en la noche oscura del no-ser.


Albacete, 17/X/2008

lunes, 25 de agosto de 2008

Samadhi

Siempre quedará el tiempo de lo que no fuimos, de lo que quisimos ser. El tiempo de los días azules en una isla de silencio y sueños reposados, el tiempo de las horas infinitas que hemos ido dejando atrás, como pálidas estaciones de un espacio insólito, aunque tan nuestro como el ahora, como la arena resbalando entre las manos. El tiempo de ayer, que hoy es el equipaje con el que nos encaminamos al mañana, nos ha dejado una huella de emociones sutiles que empañan el cristal a través del cual miramos lo que vamos siendo, agarrados al último paso antes de dar el siguiente, para no perdernos nunca de nosotros mismos.  

No quiero dejar de ser pero sin embargo no deseo el ser que me habita, ni el mundo por el que camino, ni el tiempo que me encadena. No deseo las mañanas del letargo y la angustia, ni el desaliento de no poder tenerte entre mis brazos. No deseo ya más reconocer la incapacidad de hacer realidad un deseo. No deseo ser más un animal de lamentos y bostezos, de tristezas y caminos impuros del alma desolada. No quiero, no deseo, no espero... Solamente he aprendido a dormir, para no volver a la vigilia de los abismos. Solamente he aprendido a dormir sin sueños. 

miércoles, 14 de mayo de 2008

Poesía: belleza y verdad


La poesía es la expresión más sublime del espíritu, el lenguaje poético convierte la realidad en un símbolo abierto de belleza. El ser cobra una identidad semiótica cuyo aliento metafísico profundiza en la total experiencia de la vida, dejando una sombra de verdad inagotable, un misterio sin límites, un eco de sustancias sensibles que embellecen el alma y la ubica en un nuevo escenario: el enigma sonoro de la existencia.


domingo, 20 de abril de 2008

viernes, 29 de febrero de 2008

Amanecer

La voz interior cubre tu conciencia,
eres semilla de luz, espacio libre de vida,
eres el comienzo, la flor perpetua
del amor incondicional, el eco gozoso
que renace en la respiración del instante.

Abierto al suave existir, iluminado,
caminas con pasos entregados al silencio
de la contemplación resplandeciente.

Eres el enigma del sueño que se esparce,
la blanca esperanza de lo divino,
el corazón amante de lo único,
de lo inexplorado, de lo viviente.

Eres la estancia infinita
de tu íntimo y dorado
amanecer.

lunes, 21 de enero de 2008

Devenir

Según va pasando el tiempo uno aprende a hacerse menos preguntas... quedaron tantas sin contestar. Sólo queda la mirada de los días pasados y un presente que se resuelve por sí solo, como si el karma me arrastrase por la marea de este extraño despertar que es la vida, un ir y venir constante hacia alguna parte, una conciencia indecisa que no conoce ninguna respuesta, y se vuelve silente, vacía, desapegada. Todo es una ilusión, un sueño trágico o dulce, o imposible, o seguro, o quién sabe qué. Según van pasando los años uno aprende a hacerse menos preguntas y a dejarse arrastrar, con cierto sosiego y meditada precaución, por la marea del tiempo, que todo lo absorbe.

miércoles, 2 de enero de 2008

De lo invisible del ahora

¿Qué signo destruye el signo oculto del aire,
qué signo de otro signo desvela la sombra de otra sombra?
¡Qué silencio tan dulce recorre tu alma cuando ya nada sabes
y en el no saber te descubres! Aire del ahora que desmaya al tiempo,
versos de espacios en blanco que desarman al espacio, noche sin ojos
que la luz esconde, ojos sin noche que a la luz renacen.

martes, 18 de diciembre de 2007

Juventud

Naces del deseo y desembocas
solamente desembocas,
caes, te vas, enmudeces.
solamente te vas,
como hija del tiempo
solamente enmudeces,
con tu aire instintivo
de belleza. Frágil como la vida,
fuiste fugaz eternidad, juventud.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Desesperanza poética

Haber vivido con el peso de latitudes agonizantes,
haber nacido en un mundo de pérdidas y ansiedades,
ser para nada, un lamento en la noche sola, acaso
un abrazo verdadero que nos redima de tantas puñaladas.
La muerte a cada paso, en la respiración, en el vientre,
en el corazón advertido de entierros familiares, en la suerte
que nos depara la ceniza, la ceniza con su sentido de polvo enamorado.
Haber vivido con la esperanza a cuestas y comprender, lleno de sombras, su pérdida,
el vacío, la desolación del tránsito sin nadie. Sin amigos, sin aliento, sin mañana.

lunes, 22 de octubre de 2007

Réquiem

Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través del sufrimiento. El paso de la vida a la muerte, antes y después, el deseo agonizante del espíritu, las sombras de la conciencia, la imperfección más pura, toda la realidad en evidencia a lomos del escepticismo, el dejar de saber, el no comprender el fenómeno de la vida y la otredad. El silencio, la calma tras la agonía, la búsqueda que halla el letargo que nos arrastra, el rayo de la carne buscando a la carne, las últimas guaridas del hombre embarcado en su destino, el golpe de vida, la ilusión taciturna del romántico que navega por su trascendencia, el surco del corazón en busca del alma.

La distancia del que nada posee ni a nadie, tan sólo a su misterio. El cántico espiritual de la tristeza, la alegría, el dolor… esa búsqueda sublime que nos hace perennes en la impermanencia. El abismo de la vida, cultivado de quimeras y visiones, la pobre esperanza del que espera el olvido eterno. Sueños de abandono, renuncias flacas y despertares imposibles, abrazo, abrazo fraternal de comprensión.

Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través de la desdicha divina del ciclo último, perder el aliento en la emoción plena de la posibilidad. Acertar en el rito de la despedida, aquel que anuncie la elección del corazón fatigado de esperar. Cerrar la puerta, abrir la vida verdadera, la senda intransitable de la esperanza.

Vivir, acechar la respuesta del susurro, despertar, sí, despertar por fin contra la innata pulsión de la supervivencia. Entregar el alma a lo posible, a lo venidero, a lo inescrutable. Quedarse quieto, mudo, insólito ante el nuevo amanecer. No arrastrar las desvencijadas siluetas de un pasado perdido, absorber el futuro en un estado de calma desplegada, resurgir del océano tras el naufragio de la existencia, resurgir amando la naturaleza impropia, la inoportuna necesidad del hambre y la sed. Abandonar el alimento en busca de la verdad del alma.

Salir del samsara una y otra vez, alentando al corazón, el goce de lo humano, la respiración. Perderlo todo, la frágil conciencia, la perpetua consciencia, el árido devenir, la fatal ilusión, el calor. Llegar a la luz última, al frío del camino elegido, el del abandono, la renuncia, el del clamor constante del existir sin existencia.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Llegada

Tempestad del corazón, desolación del sentido: una montaña de luz majestuosa recobra el eco de tu vientre renovado, manantial de vida, hora nueva de los ángeles armónicos del alma. Impresión del pasado y del presente, interrogación del mañana. Saber qué serás y qué no serás cubre las horas que pasan sin ser nada, tan solo premonición asustada del venir.

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