
lunes, 27 de octubre de 2008
Tiempos de crisis y de lecciones históricas

viernes, 17 de octubre de 2008
Poema de la noche oscura
Queda la noche solamente, la noche inmensa y abierta al infinito.
Queda el mundo apagándose, despertando su misterio parpadeante,
Quedan las luces de nadie, lejos, misteriosas, increíbles.
Y yo debajo del mundo, mirando el espacio sin fin que nos convoca
A preguntas eternas sin respuesta. A poesía, sólo poesía… ensoñaciones taciturnas
Del loco artesano de la materia caótica, del suceso sin lógica ni causa, cuyo efecto
Sobrecoge y dispara frío interior, dubitativa estancia en el hogar del sueño callado.
Me urge mirar adentro, tiemblo bajo las estrellas del vasto océano que me envuelve,
Y busco un aire de claridad, no certezas ni confusiones,
Sólo claridad, para reconocerme en la noche oscura del no-ser.
lunes, 25 de agosto de 2008
Samadhi
miércoles, 14 de mayo de 2008
Poesía: belleza y verdad

domingo, 20 de abril de 2008
Mente no nacida (Poema budista)
viernes, 29 de febrero de 2008
Amanecer

eres el comienzo, la flor perpetua
del amor incondicional, el eco gozoso
que renace en la respiración del instante.
Abierto al suave existir, iluminado,
caminas con pasos entregados al silencio
de la contemplación resplandeciente.
Eres el enigma del sueño que se esparce,
la blanca esperanza de lo divino,
el corazón amante de lo único,
de lo inexplorado, de lo viviente.
Eres la estancia infinita
de tu íntimo y dorado
amanecer.
lunes, 21 de enero de 2008
Devenir
miércoles, 2 de enero de 2008
De lo invisible del ahora
qué signo de otro signo desvela la sombra de otra sombra?
¡Qué silencio tan dulce recorre tu alma cuando ya nada sabes
y en el no saber te descubres! Aire del ahora que desmaya al tiempo,
versos de espacios en blanco que desarman al espacio, noche sin ojos
que la luz esconde, ojos sin noche que a la luz renacen.
martes, 18 de diciembre de 2007
Juventud
solamente desembocas,
caes, te vas, enmudeces.
solamente te vas,
como hija del tiempo
solamente enmudeces,
con tu aire instintivo
de belleza. Frágil como la vida,
fuiste fugaz eternidad, juventud.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Desesperanza poética
haber nacido en un mundo de pérdidas y ansiedades,
ser para nada, un lamento en la noche sola, acaso
un abrazo verdadero que nos redima de tantas puñaladas.
La muerte a cada paso, en la respiración, en el vientre,
en el corazón advertido de entierros familiares, en la suerte
que nos depara la ceniza, la ceniza con su sentido de polvo enamorado.
Haber vivido con la esperanza a cuestas y comprender, lleno de sombras, su pérdida,
el vacío, la desolación del tránsito sin nadie. Sin amigos, sin aliento, sin mañana.
lunes, 22 de octubre de 2007
Réquiem
Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través del sufrimiento. El paso de la vida a la muerte, antes y después, el deseo agonizante del espíritu, las sombras de la conciencia, la imperfección más pura, toda la realidad en evidencia a lomos del escepticismo, el dejar de saber, el no comprender el fenómeno de la vida y la otredad. El silencio, la calma tras la agonía, la búsqueda que halla el letargo que nos arrastra, el rayo de la carne buscando a la carne, las últimas guaridas del hombre embarcado en su destino, el golpe de vida, la ilusión taciturna del romántico que navega por su trascendencia, el surco del corazón en busca del alma.
La distancia del que nada posee ni a nadie, tan sólo a su misterio. El cántico espiritual de la tristeza, la alegría, el dolor… esa búsqueda sublime que nos hace perennes en la impermanencia. El abismo de la vida, cultivado de quimeras y visiones, la pobre esperanza del que espera el olvido eterno. Sueños de abandono, renuncias flacas y despertares imposibles, abrazo, abrazo fraternal de comprensión.
Morir, dejarlo todo, abandonar el sufrimiento a través de la desdicha divina del ciclo último, perder el aliento en la emoción plena de la posibilidad. Acertar en el rito de la despedida, aquel que anuncie la elección del corazón fatigado de esperar. Cerrar la puerta, abrir la vida verdadera, la senda intransitable de la esperanza.
Vivir, acechar la respuesta del susurro, despertar, sí, despertar por fin contra la innata pulsión de la supervivencia. Entregar el alma a lo posible, a lo venidero, a lo inescrutable. Quedarse quieto, mudo, insólito ante el nuevo amanecer. No arrastrar las desvencijadas siluetas de un pasado perdido, absorber el futuro en un estado de calma desplegada, resurgir del océano tras el naufragio de la existencia, resurgir amando la naturaleza impropia, la inoportuna necesidad del hambre y la sed. Abandonar el alimento en busca de la verdad del alma.
Salir del samsara una y otra vez, alentando al corazón, el goce de lo humano, la respiración. Perderlo todo, la frágil conciencia, la perpetua consciencia, el árido devenir, la fatal ilusión, el calor. Llegar a la luz última, al frío del camino elegido, el del abandono, la renuncia, el del clamor constante del existir sin existencia.